BIOGRAFÍA
DE JUAN BOSCH GAVIÑO
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Nacido en La Vega en 1909, y fallecido en
Santo Domingo el 1 de noviembre de 2001, Juan Bosch es sin
duda una de las más grandes personalidades dominicanas
del siglo XX. Un auténtico gigante político y
humano sobre el que todavía no hay un distanciamiento
histórico para comprender mejor al hombre que amó a
su país por encima de todo, que tuvo bien presente la
dignidad humana como la meta política de su vida y que
deja una obra literaria excepcional en la que se ha erigido
como el auténtico maestro del género del cuento
en toda la literatura hispana.
A lo largo de toda su vida Juan Bosch marcó
claramente la frontera y siempre fue inflexible. Si era el
tiempo de la literatura, la política quedaba postergada.
Si había llegado la hora de la acción política,
la literatura permanecía como el tiempo ya pasado.
Los tiempos de Juan Bosch fueron los más difíciles
tanto en el plano interno como externo. En un Caribe todavía
encendido por los rescoldos de la crisis de los misiles que
puso al mundo al borde de un conflicto nuclear en el gran pulso
mantenido por John F. Kennedy, Fidel Castro y Nikita Jruschov,
las frágiles espaldas del nuevo presidente tuvieron
que asumir los traumas de una sociedad todavía atenazada
por las heridas físicas y morales del trujillismo.
Todo ese gigantesco desafío no le hizo temblar nunca
el pulso. En ese sentido Juan Bosch tuvo el mismo coraje político
que Juan Pablo Duarte para amar a su patria por encima de todo,
construir una sociedad solidaria y aceptar siempre los reveses
de la incomprensión, el desprecio y la descalificación.
Se ha dicho que Juan Bosch, por el largo exilio en que vivió,
nunca comprendió a su país para justificar el
golpe que le derrocó. Quienes tantas veces han dicho
esto no han comprendido ni comprenden el profundo significado
de la lealtad a la patria. Quizás haya que vivir no
uno sino varios exilios como Juan Pablo Duarte y Juan Bosch
para amar y conocer precisamente, de manera más profunda,
a la patria.
Fue justo ese amor a la patria y a sus hombres y mujeres
lo que motivó la acción de gobierno ejemplar de
Juan Bosch. Sus ideas no podían ser más simples
y sencillas: establecer un gobierno que se apoyase y reflejara
de manera continua la voluntad mayoritaria del pueblo. Líder
del Partido Revolucionario Dominicano, uno de los partidos
de mayor incidencia en el año 1962, quiso servir a su
patria después de un largo exilio de cinco lustros.
Un buen ejemplo de esa vocación de servicio fue ver
cómo Bosh reconstruyó posteriormente su carrera
política y se postuló como candidato a la presidencia
para los períodos 1966, 1970, 1982, 1986, 1990 y 1994.
Pero además fundó en 1973 el Partido de la Liberación
Dominicana (PLD) que llegaría finalmente a gobernar
bajo el liderazgo de Leonel Fernández.
¿Por qué no pudieron triunfar en 1963 las ideas
de Juan Bosch? El primer presidente elegido democráticamente
en cuarenta años en unos comicios libres quiso desde
un primer momento establecer cuatro prioridades fundamentales
para su gobierno:
1.Respeto pleno a la independencia de los tres
poderes del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial.
2. Respeto pleno a los derechos civiles y políticos
de todos los ciudadanos.
3. Respeto pleno a la utilización honrada
y eficiente de los fondos públicos.
4. Respeto pleno a un régimen de igualdad
de oportunidades para todos.
Es aquí donde encontramos la respuesta no al fracaso de
su gestión sino a las razones de la conspiración
que se urdió para derrocarle por todos aquellos que temieron
por sus intereses particulares ante los firmes principios que
desde un primer momento anunció el presidente como ideario
de su gestión.
Aparentemente el presidente contaba con una amplia experiencia
de su largo exilio en Cuba, Costa Rica y Venezuela donde había
meditado largamente sobre la situación política
y económica del país y de toda la cuenca del Caribe.
Tenía el respaldo del Congreso, de su partido, del pueblo
y de los partidos de izquierda. Pero además contaba con
el apoyo expreso de los líderes políticos caribeños
así como con las simpatías iniciales de Estados
Unidos.
Los primeros escollos pronto aparecieron: el recelo de las elites
del país, la división de los sindicatos, las veladas
acusaciones de que latía una amenaza comunista en el seno
del propio gobierno y, finalmente, el brusco cambio de un férreo
régimen dictatorial a un auténtico Estado democrático.
De todos estos escollos el más importante, y el que nunca
supo encauzar el presidente, fue el profundo recelo y luego distanciamiento
con las elites del país que no podían asimilar
su alejamiento de los resortes del poder por quien consideraban
un auténtico advenedizo después de cinco lustros
de exilio político. Siempre que se producía una
crisis entre esta elite y el presidente, este último amenazaba
con aplicar la aplanadora, su mayoría en el Congreso.
De esta forma se fue cerrando paulatinamente toda posibilidad
de diálogo entre el presidente y sectores claves e influyentes
de la sociedad. El proyecto de la nueva Constitución que
consagraba los derechos civiles y políticos además
del derecho al trabajo, la vivienda, la educación y la
salud junto a la expropiación por causa de interés
social y la igualdad de los hijos naturales ante la ley propició las
diferencias entre la Iglesia y los empresarios con el presidente.
Bosch formó además un gobierno con gentes de clase
media, origen provinciano y modesto, miembros del exilio, desconocidos
para el país con las
únicas excepciones de Silvestre Alba de Moya, secretario
de Trabajo, y Andrés Freites Barreras, secretario de Relaciones
Exteriores. Este gobierno trató desde un primer momento
de mantener unas relaciones de equilibrio tanto con Washington
como con Moscú mientras buscaba potenciar sus lazos con
los países europeos.
La política económica defendida por Juan Bosch,
que tuvo que asumir la herencia catastrófica del Consejo
de Estado, se basó en la prudencia y la estabilización.
El Fondo Monetario Internacional alabó precisamente esta
disciplina en el gasto público que corrigió las
desviaciones tanto en el presupuesto como en la balanza de pagos.
Bosch logró reorganizar las finanzas públicas pero
fracasó en la reactivación económica. La
presión para que rectificara inmediatamente su política
económica fue agobiante. Nadie quiso darle un mínimo
plazo. En agosto y septiembre las presiones sobre Palacio fueron
constantes. La respuesta del presidente siempre fue la misma:
no habría cambios en la política económica.
La suerte del primer gobierno elegido democráticamente
tras cuarenta años estaba ya echada.
El 25 de septiembre de 1963 las Fuerzas Armadas y la Policía
Nacional se levantaron en armas. El golpe derrocó a Juan
Bosch que fue apresado primero y luego deportado. Las razones
de los mandos militares para su levantamiento se basaron en la
incapacidad del gobierno para resolver los graves problemas del
país, el incumplimiento de las promesas electorales y
el apoyo expreso del presidente derrocado con el comunismo. Aunque
John F. Kennedy siempre miró
con simpatía el régimen de Juan Bosch, influyentes
miembros de su Administración le advirtieron sobre el
peligro cierto de un dominó
comunista en las aguas del Caribe. Después de Cuba, decían,
la pieza de República Dominicana está ya madura.
Sin embargo Kennedy condenó el golpe y pidió el
retorno a la constitucionalidad.
Los militares buscaron primero un ciudadano independiente pero
finalmente optaron por formar un triunvirato que Kennedy se
negó a
reconocer. Después del magnicidio de Dallas, el nuevo
presidente, Lyndon B. Johnson, reconocería diplomáticamente
al nuevo triunvirato formado por Emilio de los Santos, Ramón
Tapia Espinal y Manuel Tavares Espaillat.
El golpe no cerró la crisis sino que fue el detonante
de un mayor conflicto al estar las fuerzas armadas divididas
entre el Grupo de San Cristóbal, mandado por oficiales
superiores, y el Grupo de San Isidro, dirigido por Elías
Wessin y Wessin de la Fuerza Aérea. Desde septiembre de
1963 a abril de 1965 se vivió un clima de continua crisis
y extrema tensión que estalló
en un nuevo golpe el 24 de abril de 1965 para volver a restaurar
la presidencia de Juan Bosch.
El ejército se dividió entre la Junta de Reconstrucción
Nacional, liderada por el coronel Pedro Bartolomé Benoit,
y la Junta Constitucionalista presidida por el coronel Francisco
Alberto Caamaño Deñó. El golpe de abril
degeneró en una guerra civil que tuvo como campo de batalla
las calles de Santo Domingo. Ante la grave situación,
y el avance de las tropas de Caamaño, el coronel Benoit
pidió
la intervención de las tropas de Estados Unidos abriendo
la internacionalización de la crisis dominicana.
La guerra de abril de 1965 concluyó con la mediación
de la OEA y la firma de un Acto Institucional que reconocía
aspectos importantes de la Constitución de 1963 al mismo
tiempo que garantizaba los cargos de civiles y militares del
bando constitucionalista. El único que se opuso a estos
acuerdos, el general Wessin, fue extrañado del país.
Comenzó una compleja y tensa normalización que
supuso al final la segregación, cancelación y exilio
del coronel Caamaño y sus principales hombres. Finalmente
la guerra acabó con el acuerdo de organizar nuevos comicios
en junio de 1966.
Las elecciones del 1 de junio de 1966 tuvieron un significado
histórico. Fueron fundamentalmente el duelo entre el conservador
Joaquín Balaguer, al frente del Partido Reformista (PR)
y el liberal Juan Bosch, como líder del Partido Revolucionario
Dominicano (PRD). Para Balaguer era su vuelta a la escena política.
Desde entonces el hombre que fue secretario y vicepresidente
de Trujillo aspiraba a construir su propia carrera política,
una carrera larga y tenaz para un hombre que siempre amó
los pasillos del poder, fuera cual fuese el precio a pagar.
Para Juan Bosch era de nuevo la lucha de la dignidad, el rechazo
a las injurias y calumnias pasadas, el amor y lealtad a su
patria y la reivindicación de una oposición siempre tenaz
para construir una nueva sociedad. Bosch resultaría derrotado.
Su campaña fue testimonial ante el acoso sistemático
y las amenazas de muerte. Pero no renunciaría a su vocación
política primero en el PRD y luego al frente del PLD,
la nueva formación política que el mismo fundó.
Paradójicamente dos grandes personalidades de la vida
pública dominicana como son Juan Pablo Duarte y Juan Bosch
vivieron el mismo paralelismo de tener que hacer enormes renuncias
personales por amor y lealtad a su patria.
En el corazón de la cuenca del Caribe, la obra política
de Juan Bosch siempre permanecerá
como el momento histórico de un proyecto de cambio social,
político y económico que marcó nuevas fronteras
y objetivos que hoy permanecen como metas en la escena política
del país.
DOCUMENTOS SONOROS
DE
LA BIBLIOTECA DE VOCES DEL SIGLO XX
SONOROUS DOCUMENTS
OF THE LIBRARY OF VOICES OF 20TH CENTURY
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Discurso de toma de posesión como presidente
constitucional de República Dominicana
27 de febrero de 1963
Compilación, Restauración y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Fotografía
Nelson Naveda
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006
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