BIOGRAFÍA
DE ALFREDO KRAUS TRUJILLO
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Por Julio Andrade Malde
“MundoClásico”
La noticia del fallecimiento de Alfredo
Kraus no es, por esperada, menos dramática
para el mundo del teatro lírico y para la música
en general. En los medios de comunicación del
mundo entero, las más diversas personalidades
han rivalizado en celebrar los méritos del
gran tenor español. Y se han recordado las
fechas más importantes de su carrera, las representaciones
más significativas, sus grandes momentos artísticos.
Personalmente, quisiera sumarme a estos homenajes,
pero de un modo muy distinto; de una manera más
íntima y afectiva. Porque he seguido la carrera
del gran cantante, con admiración creciente,
desde los comienzos hasta el final de sus días.
Mi primera noticia de la existencia del tenor, Alfredo
Kraus fue una inolvidable representación de
Doña Francisquita, en el Teatro de la Zarzuela
de Madrid. Y casi inmediatamente en La Coruña,
unos meses después, en la Plaza de María
Pita. Era el año 1956. El tenor tenía
por consiguiente veintinueve años (y yo, diecisiete).
Antonio Fernández Cid realizó una crítica
excepcional en el diario "ABC", tanto para
la puesta en escena de Tamayo como para la base orquestal
y el conjunto de las voces, entre las que destacaba
la de un joven tenor, Alfredo Kraus, a quien dedicaba
extraordinarios elogios y auguraba una brillante carrera.
Con ello demostraba una vez más el prestigioso
crítico gallego su extraordinaria intuición
musical.
Recuerdo igualmente el entusiasmo de mi padre, tanto
por ver dignificada de aquel modo la zarzuela como
por escuchar a un tenor con la voz perfectamente trabajada
y cantando con el más irreprochable estilo
belcantista. Era la misma línea de elegancia
y buen gusto en la que él mismo , y otros muchos
miembros de la familia habíamos educado la
voz: en la Escuela de Canto de Bibiana Pérez,
la célebre "Perecita", una de las
más grandes sopranos líricas que pasaron
por el Teatro Real, y que se estableció en
La Coruña tras casarse con el tenor Varela.
Por aquella Escuela de Canto, que después del
fallecimiento de Bibiana continuó su hija,
Carmen, pasaron muchos coruñeses que aprendieron
la técnica vocal en las más puras fuentes
del
belcantismo.
Ello explica porqué el público de La
Coruña era -y es- tan entendido en el arte
del Canto y porqué, desde el primer momento
que lo escuchó, adoptó a Kraus como
su cantante favorito.
Hay una anécdota de los años sesenta
que revela esta especialísima relación
de la ciudad con el cantante. En cierta oportunidad,
estando, como era habitual, el secretario de Amigos
de la Ópera, Luis Iglesias de Souza, en las
taquillas del Teatro Colón, unos aficionados
solicitaron localidades de esta sorprendente manera:
"Deme dos para Kraus". Luis Iglesias les
preguntó para qué ópera las querían
(ya que cuando el cantante participaba en la temporada
de ópera coruñesa solía intervenir
en más de una representación), a lo
que los aficionados contestaron que les daba exactamente
igual siempre que cantase el gran tenor español.
Es verdad que esta inmediata identificación
de la calidad del cantante tuvo algunas excepciones,
si no en la ciudad herculina, sí al menos en
alguna población de los alrededores. Alfredo
Kraus, como muchos jóvenes de la época,
participó en uno de aquellos campamentos que
organizaban las instituciones oficiales del régimen.
Para un muchacho grancanario tenía que ser
una oportunidad casi única de conocer Galicia.
Así que se vino al campamento de verano de
Gandarío, situado en una maravillosa playa
de la vecina población de Sada. Como recordaba
en una entrevista que yo mismo le hice en París,
en 1994, era el primer viaje que realizaba en su vida.
Cuando concluyó el tiempo de estancia en el
campamento, se celebró un acto de fin de curso
con asistencia de las primeras autoridades locales
(el alcalde, el párroco, el ayudante de Marina...)
Cada uno de los jóvenes hizo gala de sus habilidades
y Kraus, naturalmente, cantó. Tras escucharle,
uno de aquellos próceres
(no diré cuál), haciendo alarde de un
asombroso don de profecía, comentó con
sus vecinos: "Desde luego, este muchacho no se
va a ganar la vida con el canto". Kraus recordaba
muy bien su estancia en Gandarío, aunque al
parecer la anécdota no llegó a sus oídos.
Tal vez fue mejor así. Hubiera sido terrible
que las premonitorias palabras de aquel integrante
de las "fuerzas vivas" sadenses le hubieran
descorazonado: el cantante Alfredo Kraus, uno de los
grandes tenores del siglo XX, nunca hubiera existido.
Yo escuché la anécdota de labios de
Luis Iglesias de Souza, aunque es muy probable que
la divulgase José Balboa, quien dirigía
el mencionado campamento de Gandarío, como
recordaba el propio Kraus en la entrevista de París.
Curiosamente, se volvieron a encontrar al cabo de
los años: Balboa era miembro del coro que intervenía
en la ópera coruñesa: la Coral Polifónica
"El Eco".
Sea como fuere, el hecho es que La Coruña puede
tener a gala el haber sido una de las primeras ciudades
españolas -si no la primera- en confiar responsabilidades
protagónicas, dentro de una temporada de ópera,
al tenor, Alfredo Kraus. Entre 1959 y 1970, Kraus
cantó en cinco festivales un total de diez
títulos: Rigoletto
(dos veces), El barbero de Sevilla, Traviata, Fausto,
Pescadores de perlas (dos veces), Puritanos, Elixir
de amor y La Favorita. Si exceptuamos las dos óperas
de Massenet (Werther y Manon) casi todos los grandes
papeles que hicieron de Alfredo Kraus el primer tenor
lírico de su generación. No es una manifestación
hiperbólica y gratuita; no lo digo yo, lo dice
Celletti.
El Duque de Mantua es uno de esos "personajes
aristocráticos" que, junto con Almaviva,
Alfredo, Des Grieux o Werther, tan bien convenían
a la elegancia y presencia escénica de Alfredo
Kraus. Así lo afirmaba el mencionado Celletti.
Su primer Rigoletto coruñés fue en 1959
(dentro del séptimo festival); con él
actuaba su gran amigo y mentor, en sus comienzos,
Antonio Campó. Por cierto que este cantante
coruñés, que había sido un gran
bajo-barítono, había cambiado de cuerda
y cantó nada menos que la parte del bufón,
tal vez el papel más difícil que puede
abordar un barítono. Ocupó el foso el
gran director, Franco Patané. Si, como dijo
en la mencionada entrevista de París, La Coruña
fue para Kraus "como un primer amor", la
ciudad le correspondió de inmediato con un
enamoramiento a primera vista y definitivo, para siempre.
Lo recuerdo, claro está, ¿cómo
no recordarlo? Fue inolvidable. En especial, la difícil
aria "Ella mi fù rapita"; aunque,
naturalmente, el arrebato popular llegó con
"La donna è mobile", que hubo de
ser bisada. El siguiente Rigoletto de Kraus en La
Coruña se representó en 1961, con un
espléndido reparto: Renata Ongaro, el bajo
Paolo Washimgton, y el barítono Piero Capuccilli,
que habría de realizar posteriormente una gran
carrera como cantante. Kraus revalidó y aun
superó su éxito de dos años antes.
En 1959 cantó con Ausensi y Conchita Balparda
un extraordinario Barbero. Almaviva es otro de los
personajes que convenían especialmente a las
cualidades vocales y escénicas de Alfredo Kraus.
En 1960, hizo una maravillosa Traviata con Antonio
Campó y Conchita Balparda. Ese mismo año,
ocurrió la maravilla del Fausto. En esta ocasión,
se cantó en italiano; Kraus no había
abordado todavía el repertorio francés
que habría de darle éxitos tan extraordinarios.
En plena aria -"Salve, dimòra casta e
pura"- se fue la luz. Pero no pasó absolutamente
nada: los músicos siguieron tocando y Kraus
continuó imperturbable. El escenario recuperó
pronto su luminosidad y el tenor nos ofreció
uno de esos raros momentos mágicos en que todo
un teatro permanece como en éxtasis escuchando
la interpretación de una música. Su
bellísimo canto sostenido y "legato",
su fraseo maravilloso y por añadidura su espléndido
agudo -perfecto, exacto y especialmente difícil
pues en italiano recae sobre la segunda sílaba
de la palabra "fanciulla" y la "u"
es la vocal de colocación más comprometida
para la voz de tenor- le hicieron acreedor a una de
las mayores aclamaciones que se escucharon nunca en
el Teatro Colón coruñés.
Krauss volvió en 1961 -por tercera vez consecutiva-
a la novena Temporada de Ópera de la ciudad
herculina. Cantó unos Pescadores de perlas
inolvidables con Capuccilli y Renata Ongara, y completó
su estancia coruñesa con el Rigoletto ya comentado.
Transcurrieron después tres años sin
la presencia del tenor español entre nosotros.
Retornó en 1964, para el décimosegundo
festival, y cantó Puritanos y Elixir de amor.
Como es bien sabido, la obra de Bellini exige del
cantante un registro sobreagudo inhabitual. Kraus,
en aquellos primeros años de su carrera, resolvía
con una asombrosa facilidad estas dificultades, insuperables
para otros cantantes que incluso llegan a transportar
hasta un tono bajo las arias de mayor compromiso.
No obstante, Kraus consideraba "inhumana"
la partitura de Puritanos, y de hecho fue la única
ópera que borró de su repertorio.
Por entonces, su "cachet" subía año
tras año. Y llegó un momento en que
comenzó a resultar prohibitivo, aun para los
Amigos de la Ópera de La Coruña, a quienes
el cantante hacía un precio especial. En 1965
actuó dentro del XIII Festival; pero no en
una representación lírica sino en un
recital con aquella célebre -y fantasmagórica-
Orquesta Sinfónica de Madrid, bajo la experta
dirección de Manno Wolf Ferrari, un director
"todo terreno". El recital constaba de dos
partes, cada una de las cuales se abría con
una página orquestal: la obertura de La forza
del destino y el intermedio de Cavallería rusticana.
El tenor interpretó las siguientes arias: Il
mio tesoro, del Don Juan; "Una vergine",
de La Favorita; "Ah, non mi ridestar!" (todavía
en italiano), de una de las óperas que le habrían
de dar mayor celebridad, el Werther; aria y cabaletta
de La traviata;
"Spirto gentil", de La Favorita; "Salve,
dimora casta e pura", de Fausto (también
en italiano); "Dispar vision", de Manon;
y el Lamento de Federico, de La Arlesiana. El concierto
constituyó un éxito extraordinario;
pero el público coruñés lamentaba
que "su" tenor no participase en el Festival
de aquel año de un modo más activo.
Habrían de transcurrir cinco largos años
para que Alfredo Kraus volviese a la temporada de
Ópera de La Coruña. Fue en 1970, dentro
del XVIII Festival y el gran tenor, ahora archiconsagrado,
se despidió prácticamente del público
coruñés con unos maravillosos Pescadores
de perlas y una inolvidable Favorita. A partir de
ahí, seguíamos los éxitos de
la carrera internacional de Alfredo Kraus, le escuchábamos
en disco y añorábamos los tiempos en
que el cantante era un asiduo de nuestra modesta temporada
de ópera, que evidentemente languideció,
entrando en un período de franca decadencia.
En la tantas veces mencionada entrevista de París,
Kraus se mostró muy preocupado por el estado
de la ópera en La Coruña y expresó
su deseo de hacer algo para reactivarla. Estoy convencido
de que, si su estado de salud se lo permitió,
habrá seguido con gran interés los espléndidos
montajes operísticos realizados este año
dentro del II Festival Mozart.
Kraus fue ante todo un cantante inteligente y tuvo
muy claro desde el principio que su patrimonio más
importante era la voz y que, en consecuencia, había
que cuidarla para que durase lo más posible.
Es la misma idea que expresaba Caruso -espero que
no me falle la memoria en la atribución de
la anécdota- cuando decía que él
"no cantaba con el capital sino con los intereses".
Así que el gran tenor español dio carácter
sagrado a sus vacaciones (lo que, al parecer, le creó
problemas con el director Herbert von Karajan), mantuvo
un nivel de representaciones bastante por debajo de
lo habitual entre sus colegas -a pesar de las demandas
de todos los teatros del mundo- e incluso planteó
deliberadamente algunos viajes en medios de transporte
lentos (el barco, por ejemplo) a fin de dar reposo
a su garganta. De este modo pudo llegar a una edad
avanzada con sus facultades casi intactas; realmente,
hasta que murió su esposa y comenzaron los
síntomas de la enfermedad que le llevó
a la tumba.
Pero el reposo, aunque importante, no basta para explicar
este fenómeno que fue bastante común
en los cantantes de otros tiempos. (Mi padre recordaba
a Bibiana Pérez, con ochenta años, explicando
en clase a una alumna la colocación de un agudo
y dando un si natural espléndido, timbrado,
bellísimo, que dejó estupefactos a quienes
se hallaban presentes). Además de la lentitud
en los desplazamientos (por los medios de transporte
que existían en aquella época, había
algo muy importante: la técnica vocal, ese
cantar sin violencia, sin esfuerzo, porque las notas
se sitúan con naturalidad en el lugar adecuado.
Kraus lo ha repetido una y otra vez: no es tanto el
tener una bella voz como la constancia, el trabajo,
el estudio. Por desgracia, ello exige sacrificios
y demoras que muchos jóvenes de hoy no están
dispuestos a asumir, y así podemos observar
muchas voces que tienen un fugaz momento de esplendor
y luego desaparecen.
Durante sus últimos años, se centró
en el repertorio francés. Especialmente en
Massenet: Manon y Werther.
En la primavera de 1994, cantó esta última
obra en la Opéra Comique, la famosa Salle Favart,
de París. Yo me hallaba por entonces en la
capital de Francia, a donde me había desplazado
cinco años antes por motivos profesionales,
y donde desempeñé funciones de corresponsal
de la Revista "Scherzo" y del diario "La
Voz de Galicia". Envié una crítica
a la revista musical y una entrevista al periódico.
Kraus tuvo la gentileza de recibirme pocas horas antes
de una de las funciones de su Werther. Estuvo particularmente
amable y allí en París comentamos muchas
cosas de otros tiempos: recuerdos, amigos comunes,
anécdotas. Fue un momento encantador e inolvidable.
Pero lo que fue también inolvidable y además
seguramente irrepetible fue su Werther.
Se hallaba en la cúspide de su carrera. Su
voz no había perdido un ápice de su
brillo, de su tersura, la igualdad absoluta de los
registros, la tremenda "squilla" de su agudo
poderoso y lleno. Acaso era un poco más oscura,
tal vez se había ensanchado un poco en el centro
y se habían coloreado algo más los graves...
Si Kraus pudo abarcar en sus comienzos el repertorio
lírico-ligero, y, en todo caso, fue siempre
un tenor lírico, ahora podíamos conceptuarlo
como un lírico spinto. Una voz menos juvenil,
más madura, capaz de expresar una visión
interior, introspectiva del personaje de Goethe, que
el artista componía sobre la escena con una
singular concentración expresiva. En suma:
Kraus era Werther. La compenetración que había
llegado a alcanzar con la psicología del desventurado
joven lo alejaba de las versiones lacrimógenas,
desmedidas o histriónicas que podemos contemplar
a veces sobre las tablas. Gesto elegante, parco, profunda
emotividad que se controla, desoladora tristeza que
se calla. Así entendía Kraus a un personaje
que, como el mismo cantante decía: "Lleva
la muerte consigo".
Tal vez todo ello, unido a su maravillosa línea
de canto, a su capacidad para la regulación
dinámica, a su fraseo exquisito y a su dicción
impecable del idioma explique por qué el público
francés se rindió ante Kraus. Por qué
un crítico llegó a escribir: "Hoy
se ha estrenado Werther en París". Por
qué se produjo una emoción tan intensa
en la Opéra Comique tras su célebre
aria "Ah, non me reveillez!" (ahora sí,
cantada en lengua francesa). Por qué las aclamaciones
duraron muchos minutos con los asistentes puestos
en pie. Por qué hubo de bisarla. Por qué,
justo delante de mí, un espectador, visiblemente
emocionado, sólo acertaba a manifestar su agradecimiento
al cantante: "Merci, merci!", gritaba repetidas
veces...
Pocos meses después, en diciembre del mismo
año, tuve la suerte de poder escuchar a Alfredo
Kraus en el auditorio del Palacio de Congresos de
La Coruña. Un recital, con la Orquesta Sinfónica
de Galicia dirigida por José Collado. El cantante
dosificó sus intervenciones -tres arias en
cada parte-, combinándolas con las actuaciones
de la orquesta, de un modo muy inteligente: "Tombe
de gli avi miei", de Lucia de Lamermoor,
"Che gélida manina", de La bohème,
Lamento de Federico, de La arlesiana, escena en Saint-Sulpice,
de Manon, "Ah, lève-toi, soleil",
de Romeo y Julieta, y la célebre aria de Werther.
Eso sí, el programa hubo de ser ampliado por
dos veces: "La donna è mobile", de
Rigoletto y la célebre romanza de Leandro,
de La tabernera del puerto. Fue un gran concierto.
Se agotaron las mil ochocientas localidades del auditorio
y el éxito resultó extraordinario. Lo
que no sabíamos los coruñeses era que,
para nosotros, aquel recital significaba la despedida
del cantante cuyo primer amor había sido nuestra
ciudad Gracias. Nuestras condolencias para la familia
Kraus y para todos los amantes de la música.
DOCUMENTOS SONOROS
DE
LA BIBLIOTECA DE VOCES DEL SIGLO XX
SONOROUS DOCUMENTS
OF THE LIBRARY OF VOICES OF 20TH CENTURY
®

Una furtiva lágrima
“ L'ELISIER D'AMORE”
Autor
Gaetano Donizetti
1797-1848
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Tus ojitos negros
Autor
Manuel de Falla
Cádiz, Esoaña, 23 de noviembre de 1876
† Alta Gracia, Argentina, 14 de noviembre de 1946
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Te quiero dijiste
Autora
María Joaquina de la Portilla Torres
[María Grever]
León, Guanajuato, Mx., 16 de agosto de 1894
† Nueva York, USA., 15 de diciembre de 1951
Escrito y Publicado en 1941
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Martha
Autor
Moisés Simmons
La Habana, Cuba, 24 de agosto de 1889
† Madrid, España, 28 de junio de 1945
Escrita y Publicada en 1931
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Marchita el alma
Autor
Manuel María Ponce Cuéllar
Fresnillo, Zacatecas, Mx., 8 de diciembre de 1882
† Ciudad de México, D.F., , Mx., 24 de abril de 1948
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Lejos de tí
Autor
Manuel María Ponce Cuéllar
Fresnillo, Zacatecas, Mx., 8 de diciembre de 1882
† Ciudad de México, D.F., , Mx., 24 de abril de 1948
Fecha de publicación 1969
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Lamento gitano
Autora
María Joaquina de la Portilla Torres
[María Grever]
León, Guanajuato, Mx., 16 de agosto de 1894
† Nueva York, USA., 15 de diciembre de 1951
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Júrame
Autora
María Joaquina de la Portilla Torres
[María Grever]
León, Guanajuato, Mx., 16 de agosto de 1894
† Nueva York, USA., 15 de diciembre de 1951
Escrito y Publicdo en 1941
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

En las alas del deseo
Autor
Pasqual Juan Emilio Arrieta y Corera
Puente la Reina, Navarra, España, 21 de octubre de 1823
† Madrid, España, 11 de febrero de 1894
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Corazón, corazón
Autor
José Alfredo Jiménez
Dolores Hidalgo, Guanajuato, Mx., 19 de enero de 1926
† Ciudad de México, DF., Mx., 23 de noviembre de 1973
Juan Vert
Carcagente Valencia, España, 22 de abril de 1890
† Madrid, España, 16 de febrero de 1931
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Bella enamorada
Autores
Reveriano Soutullo Otero
Ponteareas, Pontevedra, España, 11 de julio de 1880
† Vigo, Pontevedra, España, 29 de octubre de 1932
Juan Vert
Carcagente Valencia, España, 22 de abril de 1890
† Madrid, España, 16 de febrero de 1931
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Valencia
Autor
José Padilla
Almeria, España, 28 de mayo de 1880
† Madrid, España, 25 de octubre de 1960
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
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Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Siboney
Autor
Ernesto Lecuona Casado
Guanabacoa, Cuba, 6 de agosto de 1895
† Tenerife, Islas Canarias, 23 de noviembre de 1963
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Aquellos ojos verdes
Autores
Adolfo Utrera
Habana, Cuba, 28 de mayo de 1901
† Nueva York, 3 de diciembre de 1931
Nilo Menéndez
Matanza, Cuba, 26 de septiembre de 1902
† Burbank, Colifornia, 15 de septiembre de 1987
Escrita y Publicada en 1929
Intérprete
Alfredo Kraus
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“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Amapola
Autor
Joseph M. Lacalle
† Cádiz, España, Agosto de 1860
Brooklyn, New York 11 de junio de 1937
Obra escrita y publicada en 1924
Intérprete
Alfredo Kraus
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“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

A la orilla de un palmar
Autor
Manuel María Ponce Cuéllar
Fresnillo, Zacatecas, Mx., 8 de diciembre de 1882
† Ciudad de México, D.F., , Mx., 24 de abril de 1948
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
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Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Ramona
Autora
Mabel Wayne
Brooklyn, New York, USA., 16 de julio de 1900
† Brooklyn, New York, USA., 19 de junio de 1978
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
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Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Caravali
Autor
Ernesto Lecuona Casado
Guanabacoa, Cuba, 6 de agosto de 1895
† Tenerife, Islas Canarias, 23 de noviembre de 1963
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Lamento brincano
Autor
Rafael Hernández Marín
Aguadilla, Puerto Rico, 24 de octubre de 1891
† San Juan, Puerto Rico, 11 de diciembre de 1965
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Mediterráneo
Autor
Joan Manuel Serrat
Poblé Sec, Barcelona, España, 27 de diciembre de 1943
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Islas Canarias
Autores
José María Tarridas & Juan Picot
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Ave Maria
Autores
Johann Sebastian Bach
Eisenach,, Alemania, 21 de marzo de 1685
† Leipzig, Alemania, 28 de julio de 1750
Charles Gounot
Paris, Francia, 17 de junio de 1918
† Saint-Cloud, Francia, 18 de octubre de 1893
Escrita y publicada en 1859
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006

Ave María
Autor
Franz Schubert
Lichtental, Austria, 13 de enero de 1797
† Viena, Austria, 19 de noviembre de 1828
1797-1828
Escrita y publicada en 1822
Intérprete
Alfredo Kraus
Compilación, Restauración
y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006
Todos los derechos quedan reservados a los productores fonográficos. La Fundación Internacional José Guillermo Carrillo
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