BIOGRAFÍA
DE FIDEL ALEJANDRO CASTRO RUZ
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Descendiente de españoles,
es hijo de un inmigrante dedicado a la producción
azucarera. Educado en Santiago de Cuba y La Habana,
consiguió doctorarse en leyes por la universidad
de ésta última ciudad en 1950. Afiliado
al Partido del pueblo Cubano, un año más
tarde se casó con Mirta Díaz Balart,
de la que se divorció en 1954. Con ella tuvo
un hijo, Fidel Castro Díaz Balart, nacido en
1949. Su militancia izquierdista, su capacidad oratoria
y sus dotes de mando le dieron la dirección
del grupo rebelde Movimiento, de carácter anti-imperialista.
El 26 de junio de 1953 este grupo realizó un
asalto al cuartel de Moncada en Santiago de Cuba,
acción que pretendía expulsar del poder
al dictador Fulgencio Batista. Sin embargo, la resistencia
de las tropas gubernativas puso fin a la asonada,
que se saldó con el encarcelamiento de Castro,
condenado a quince años de prisión,
y buena parte del grupo guerrillero. La amnistía
concedida en 1955 le permitió exiliarse en
Estados Unidos y México, desde donde continuó
sus acciones en contra de la dictadura cubana. En
el segundo país organizó el grupo Movimiento
26 de julio, que continuó con las acciones
de subversión y proselitismo. Así, las
ideas castristas fueron extendiéndose paulatinamente
por los ambientes estudiantiles y ganando adeptos,
lo que le permitió, con apoyo del Partido Popular
Socialista, realizar una marcha sobre La Habana para
desalojar a Batista del poder. Con este acto, en diciembre
de 1958, comienza la revolución Cubana, que
acabará con la dictadura de Batista el primero
de enero de 1959 e instalará a Castro en el
poder. Iniciada sólo por Castro y 82 hombres
más, 70 de ellos mueren nada más desembarcar
en las costas cubanas. Entre los supervivientes están
el Che Guevara y Raúl, hermano de Fidel Castro.
El propio Fidel castro, cabecilla de la Revolución,
asume el poder como primer ministro en febrero de
1959, permaneciendo en este cargo hasta 1976. Ese
año asume la presidencia del Consejo de Estado,
aunando en su persona las jefaturas de estado y de
gobierno. Vista con preocupación el proceso
revolucionario por Estados Unidos, Castro intenta,
sin éxito, normalizar la situación.
Sin embargo, acaba por decantarse hacia el gran rival
de los Estados Unidos, la Unión Soviética,
que se convierte en su principal apoyo internacional.
De esta manera, se inician los envíos de ayuda
material, económica y militar desde la URSS,
lo que levantará las suspicacias del vecino
norteamericano. Al mismo tiempo se produce el asentamiento
del poder castrista, que incluye la purga de sus rivales
mas directos. Muchos cubanos se ven obligados a partir
al exilio, principalmente Miami, desde donde organizarán
una política de resistencia. Además,
la política cubana comienza a regirse según
los principios del socialismo: las industrias son
nacionalizadas, se colectivizan las propiedades y
se implanta un modelo de Estado basado en un único
partido, el Partido Unido de la Revolución
Socialista, llamado Partido Comunista Cubano a partir
de 1965. La expropiación de bienes en manos
de estadounidenses lleva al gobierno norteamericano
a romper los acuerdos comerciales con el régimen
cubano. En respuesta, Castro formuló la Declaración
de La Habana, que reafirma los principios nacionalistas
y socialistas de la revolución Cubana y supone
un grado más en la escalada de tensión
entre ambos países. El exilio cubano en Miami,
mientras tanto, pugna por derrocar a Castro del poder.
Contando con el apoyo más o menos encubierto
de los Estados Unidos -Eisenhower desarrolló
el plan y Kennedy dio su aprobación- organizaron
una expedición que desembarcó en la
bahía de Cochinos, pero que encontró
la feroz resistencia cubana. Este hecho, considerado
por Castro como un ataque frontal, llevó a
Cuba a alinearse con la Unión Soviética,
lo que incrementó la aportación financiera
y militar de ésta. Dividido el mundo en dos
bloques antagónicos, cada uno de ellos con
potencial nuclear, la situación de Cuba supuso
un grave peligro para la estabilidad mundial. La instalación
de misiles soviéticos por parte de la URSS
en suelo cubano supuso un aumento de la escalada de
tensión entre soviéticos y norteamericanos,
respondiendo estos con un bloque marítimo sobre
la isla. Sólo las negociaciones personales
de los líderes de ambos países, Kennedy
y Kruschev, lograron frenar lo que durante trece días
de 1962 pareció inminente: un holocausto nuclear.
Sin apenas oposición interna, Castro dedicó
desde entonces sus esfuerzos a "exportar la "Revolución",
bien al mismo continente americano, bien realizando
intervenciones directas en África, como en
Angola. También desarrolló una inteligente
política publicitaria colocándose al
frente de los países no-alineados, que postulaban
una organización mundial diferente de la que
representaba el duopolio soviético-norteamericano.
Los mayores problemas para Castro y Cuba derivaron
de la caída de la URSS, no en vano era ésta
su principal suministradora de alimentos y bienes
de equipo. Los problemas económicos de la isla
se acrecentaron en los años siguientes, hasta
el punto que Castro ha intentado realizar una cierta
apertura de la economía para favorecer una
pequeña intervención privada. Actualmente,
los mayores ingresos de la isla provienen del turismo,
mientras que el bloqueo norteamericano, por medio
de la Ley Helms-Burton, actualmente en suspenso, pretende
incrementar la presión sobre Cuba penalizando
a cualquier país que comercie con el régimen
castrista.
DOCUMENTOS
SONOROS
DE
LA BIBLIOTECA DE VOCES DEL SIGLO XX
SONOROUS DOCUMENTS
OF THE LIBRARY OF VOICES OF 20TH CENTURY
®

Carta de despedida
de Ernesto (Che) Guevara
Lectura en la voz de Fidel Castro
1 de abril de 1965
Compilación, Restauración y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Caracas. Venezuela
Fotografía
Nelson Naveda
22 de septiembre de 2006
“
Año de la Agricultura”
Habana, 1 abril 1965
Fidel:
Me recuerdo en esta hora de muchas
cosas, de cuando te conocí en casa de María
Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la
tensión de los preparativos. Un día
pasaron preguntando a quién se debía
avisar en caso de muerte y la posibilidad real del
hecho nos golpeó a todos. Después supimos
que era cierto, que en una revolución se triunfa
o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros
quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.
Hoy todo tiene un tono menos dramático porque
somos más maduros, pero el hecho se repite.
Siento que he cumplido la parte de mi deber que me
ataba a la Revolución cubana en su territorio
y me despido de ti, de los compañeros, de tu
pueblo que ya es mío.
Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección
del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado
de Comandante, de mi condición de cubano. Nada
legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase
que no se pueden romper como los nombramientos.
Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber
trabajado con suficiente honradez y dedicación
para consolidar el triunfo revolucionario.
Mi única falta de alguna gravedad es no haber
confiado más en ti desde los primeros momentos
de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente
celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario.
He vivido días magníficos y sentí
a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo
en los días luminosos y tristes de la Crisis
del Caribe.
Pocas veces brilló más alto un estadista
que en esos días, me enorgullezco también
de haberte seguido sin vacilaciones, identificado
con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros
y los principios.
Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis
modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está
negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y
llegó la hora de separarnos.
Sépase que lo hago con una mezcla de alegría
y dolor, aquí dejo lo más puro de mis
esperanzas de constructor y lo más querido
entre mis seres queridos... y dejo un pueblo que me
admitió como un hijo; eso lacera una parte
de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla
llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu
revolucionario de mi pueblo, la sensación de
cumplir con el más sagrado de los deberes;
luchar contra el imperialismo dondequiera que esté;
esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.
Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier
responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo.
Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos,
mi último pensamiento será para este
pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias
por tus enseñanzas y tu ejemplo al que trataré
de ser fiel hasta las últimas consecuencias
de mis actos. Que he estado identificado siempre con
la política exterior de nuestra Revolución
y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare
sentiré la responsabilidad de ser revolucionario
cubano, y como tal actuaré. Que no dejo a mis
hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra
que así sea. Que no pido nada para ellos pues
el Estado les dará lo suficiente para vivir
y educarse.
Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro
pueblo, pero siento que son innecesarias, las palabras
no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la
pena emborronar cuartillas.
Hasta la victoria siempre.
¡Patria o Muerte!
Te abraza con todo fervor revolucionario.
"Che"
Vea también el enlace:
Protagonistas de la Historia/Discursos/Fidel Alejandro Castro
Ruz
http://www.fundacionjoseguillermocarrillo.com/sitio/disfidel.html |