BIOGRAFÍA
DE JOSÉ IZQUIERDO ESTEVA
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Por: Óscar Beaujon
ESTIRADA POR FUERA la figura, recia
por dentro la moral. Voluntad firme para la acción
buena, fecunda la mente para el germinar de las ideas.
Sobre la tarima del aula, erguido y elegante, con
su pelo blanco y medio erizado, como taladrando el
espacio, atiende puntualmente el doctor José
Izquierdo su cita con la cátedra universitaria,
gigante del saber anatómico y gran señor
de la pintura. Detrás de la bata blanca del
galeno se encuentra el médico humanista, que
ve al hombre enfermo con el cristal de su conciencia
y de su responsabilidad, en condiciones minimizadas
por la agresión de las enfermedades.
Don José Izquierdo nació y vivió
para ser médico y para ser, con maestría,
docente de la medicina, dos misiones en el destino
de su vocación, que desarrolla y fortalece
para sentirla siempre a todo lo largo de la dinámica
creativa de su vida.
La necesidad de la capacitación científica
y cultural, le amanece temprano al futuro anatomista.
Estudia la educación primaria en el Colegio
San Vicente de Paúl, la secundaria en el Colegio
San Agustín, regentado por el eminente y olvidado
educador doctor Rafael Cruz Guitián; y muy
joven, al filo de los .quince años, en 1902,
la Universidad Central de Venezuela lo hace Bachiller
en Filosofía, lo matricula en 1906, en la Facultad
de Medicina, lo considera en 1912 médico cirujano,
apto para curar enfermos, recibe en igi6, por estar
clausuradas las actividades universitarias, el correspondiente
certificado que el Estado venezolano reconoce por
resolución ejecutiva, como Doctor en Ciencias
Médicas, ratificado por la Universidad Central
de Venezuela al entregarle el Rector David Lobo, el
25 (le enero de 1924, en el Paraninfo de la Universidad,
con asistencia del Consejo Universitario en pleno,
el Diploma de Doctor en Ciencias Médicas. La
ocasión se aprovecha para incorporarlo al claustro
universitario, consagrando así lo que ya desde
algún tiempo venía siendo la realidad
de un eminente anatómico y de un catedrático
de alta y excepcional categoría. Desde los
propios comienzos de sus estudios, brota en el estudiante
de medicina José Izquierdo, la obligación
de conocer al hombre en el desnudo de sus huesos y
de sus carnes, y lo estudia de tal manera que, de
los primeros exámenes rendidos en igo8, sus
manos salen cargadas con diplomas de sobresaliente
en Anatomía Humana y en Disección.
Generoso por naturaleza, considera que los profundos
conocimientos de anatomía adquiridos no debían
quedar almacenados en su poderosa memoria. Siente
entonces el deber de repartirlos entre los estudiantes
de medicina, para lo cual obtiene en 1910, por concurso
de oposición, el cargo de preparador de la
Cátedra de Anatomía. Cinco años
más tarde asciende a la categoría de
jefe de trabajos prácticos, y en 1917 ocupa
con justicia el escalafón de profesor titular
de Anatomía Humana de la Facultad de Medicina
de la Universidad Central de Venezuela, que ratifica
por c6ncurso de oposición en 1937, y que conserva
con derecho y desempeña con dignidad, hasta
su jubilación el 25 de junio de 1952, sin dejar
nunca su vinculación con la Anatomía,
puesto que atendía con placer las invitaciones
que le hiciesen para dictar conferencias anatómicas.
Clásica fue la supuesta Clase Inaugural, con
sus admoniciones y control de asistencia con el pase
de listas. Con ella colaboraba en la celebración
de las bodas de plata de promociones médicas,
una de las cuales, la de los egresados en 1949, lleva
con orgullo el nombre de “Promoción Dr.
José Izquierdo”.
Maestro insigne, el profesor José Izquierdo
fue caballero en el aula y en la calle, severo para
reprender sin odio y sin intenciones malsanas, pedagogo
para seleccionar de su inmensa sabiduría lo
que debía enseñar y podían aprender
los alumnos, talento para exponer en perfecta armonía
las narraciones anatómicas y los dibujos geniales
que salían de las tizas multicolores que con
extraordinaria habilidad manejaban sus mágicas
manos, llegando a veces sus discípulos, en
el embeleso de la concentración mental, a no
poder definir si los dibujos estaban hablando o las
palabras dibujando.
Por otra parte, al doctor Izquierdo muy pronto le
afloró la calidad de excelente médico,
sobre todo en su dedicación a la cirugía,
en la cual alcanzó rango prominente.
En los hospitales civiles, en el Hospital Militar
del que fue cirujano y director de Sanidad Militar
con el grado de coronel, en la clínica privada,
al lado del catre de los enfermos pobres y del lecho
de los ricos, el doctor Izquierdo fue el mismo médico,
con la misma conducta y la misma concepción
filosófica del arte de curar y el mismo humanitario
desprendimiento material, en el apostólico
ejercicio de la medicina.
Entre las muchas virtudes que integraron la personalidad
del doctor Izquierdo, se destaca la franqueza para
expresar su pensamiento y defender con lealtad y firmeza
sus opiniones, sobre todo si en las mismas se involucraba
alguna referencia científica, historiográfica
o filosófica, que considerase como una verdad,
la cual sin serlo para los demás, era su verdad.
En el maestro José Izquierdo brillaron superiores
condiciones intelectuales: talento, prodigiosa memoria,
fluidez de pensamiento, espíritu investigativo,
analítico y razonador para conclusiones afortunadas,
juicio equilibrado en los horizontes de la sensatez,
a todo lo cual se agrega una concepción moral
sin flaquezas y sin arrugas para un comedido sistema
de vida y una extraordinaria honestidad intelectual.
Disciplinado, estudioso, buen lector de obras clásicas,
erudito rayano en sabio, que lo mismo hablaba de matemáticas,
discutía filosofía y escribía
historia; políglota para más de seis
idiomas, incluidos el latín y el griego; gramático
y celoso defensor de nuestro idioma, por lo que su
obra escrita está redactada con perfecta sintaxis
y elegante estilo literario.
Dotado para ser escritor: densa cultura, dominio de
la lengua de Castilla y de otras lenguas y metodología
para escribir, en el doctor Izquierdo vivió
un hombre de letras que penetró en la historiografía,
trajinó la novelística, asiduo colaborador
de periódicos nacionales y extranjeros y traductor
de grandes autores de la literatura universal.
Como historiador aparece en 1946 como biografista
de Juan Manuel de Rosas, el tirano argentino, a quien
le critica muchos pasajes de su actuación,
condena sus delitos políticos y sus crímenes,
y abona a su cuenta el haber unificado a la nación
argentina y haber humillado, ante su patria, a dos
poderosas naciones europeas.
El Libertador motivó la pluma bolivariana del
doctor Izquierdo con artículos de prensa sobre
su última enfermedad, el tratamiento empleado
por Reverend y su no comprobada categoría de
médico universitario. Polémica tensa
e inconclusa fue la provocada por su libro El cráneo
del Libertador, basado en el hallazgo en la capilla
de la Santísima Trinidad de la catedral de
Caracas, donde estuvieron los restos del Padre de
la Patria, de un cráneo con señales
de haber sido autopsiado, como lo fue El Libertador,
planteando la duda, explicada documentalmente pero
no despejada objetivamente, de si aquél era
o no el cráneo de El Libertador.
Otra obra bolivariana del doctor Izquierdo se titula
Simón Bolívar. Reseña histórica,
publicada en Buenos Aires en 1967.
Aprovecha su afición y sus conocimientos de
todas las suertes del torear, adquiridos en la asistencia
de tardes taurinas en el viejo circo Metropolitano
de la esquina de Puerto Escondido y de otro situado
entre las esquinas de Miranda y Maderero, para escribir
un Tratado de Tauromaquia, de buena acogida en el
público taurófilo venezolano.
Recordando sus vivencias de catedrático y sus
experiencias de educador, escribe el doctor Izquierdo
en 1956 su novela El Raspado, una crítica al
mal estudiante, repitiente y fracasado y un reconocimiento
a la aplicación, al estudio y a la honestidad
de la conducta, como medios indispensables para el
éxito profesional y social.
Entre las muchas realizaciones publicitarias del doctor
Izquierdo se encuentran los trabajos anatómicos,
que culminan con su interesante Manual de Embriología,
artículos divulgativos en la prensa venezolana
y sus famosas traducciones: del inglés Hamlet,
Otelo y Julio César de Shakespeare y El Cuervo
de Edgard Alan Poe; del alemán, De Los Llanos
de Carl Sachs y Fausto de Goethe; y del latín,
La imitación de Cristo de Tomás Kempis.
La inmensa labor docente del maestro Izquierdo, amplia,
generosa, cumplida con devoción y con terca
insistencia de gran educador para impartir sabiduría
en función de formar médicos y modelar
hombres, fue siempre reconocida por treinta y tantas
generaciones médicas, que siempre se han sentido
orgullosas de haber sido sus discípulos, convertidos
en amigos, para ofrecerle constantemente el homenaje
de su respeto y admiración, como el rendido
por sus primeros alumnos del curso 1915.1920, durante
el cual le entregaron un bisturí de oro, para
celebrarle sus Bodas de Plata profesorales. Todo lo
anterior, apretadamente expuesto, ajustado a la verdad
que el maestro nos enseñó a decir, es
la estela biológica del gran venezolano, ilustre
educador de original y exitoso pensamiento pedagógico,
que respondió al nombre de José Izquierdo,
nacido el 12 de enero de 1887, en una casa de la parroquia
de Santa Teresa de Caracas, siendo el cuarto hijo
del honorable matrimonio del doctor Francisco Izquierdo
Martí y doña Antonia Esteva Palmer.
Caraqueño típico, con aspecto de aspereza
en los modales y de exquisita sensibilidad en su manera
de ser y proceder. Católico sin ser beato.
Cordial y sencillo en una vida austera. Activo para
los ejercicios fuertes. Juega bolas criollas y destella
en los deportes, como el boxeo, capaces de estimular
odios, y ama el mar de Naiquatá.
Para su vida familiar, contrae primeras nupcias con
doña Luisa Carlota Mendoza Domínguez,
de quien enviuda en 1954, y en ig6o casa en segundas
nupcias con doña Amelia Pérez López
Méndez, quien lo cuidó con cariño
y le lleno de amor los últimos quince años
de su vida. No tuvo hijos, pero gozó de numerosos
sobrinos y sobrinas, entre los cuales se cuentan eminentes
ingenieros, profesionales de diversas especialidades,
damas honorables y dos eminentes cirujanos: Francisco
y Luís Plaza Izquierdo, su médico de
cabecera, siendo este último un eminente anatomista,
quien con otro notable discípulo del doctor
Izquierdo, el doctor Jesús Yerena, preparan
un moderno y bien editado “Atlas de Disección
por Regiones”.
Satisfecho de su buen quehacer mundano y liviana la
conciencia de pecado alguno, después de haber
compartido inquietudes y esperanzas, cabalgando sobre
dos siglos, un accidente de trombosis cerebral le
paraliza el corazón, le corta la respiración
y le determina la muerte, el de diciembre de 1975,
para destinarlo a vivir, en el recuerdo de los venezolanos
de todos los tiempos.
Un mensaje nos legó el doctor Izquierdo, con
fecha abierta, para la entrega: “No olvidemos,
dijo, que los muchachos aprenden lo que hacen y dicen
sus mayores, por lo tanto, el porvenir cultural y
científico de Venezuela en mucho depende de
la enseñanza que impartan los maestros, en
la escuela, el liceo y en la universidad, y del ejemplo
que ofrezcan con la conducta moral de sus vidas”.
DOCUMENTOS
SONOROS
DE
LA BIBLIOTECA DE VOCES DEL SIGLO XX
SONOROUS DOCUMENTS
OF THE LIBRARY OF VOICES OF 20TH CENTURY
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Testimonios referidos a la polémica suscitada
en la Asamblea Nacional Constituyente
relacionado con el cráneo de El Libertador
13 de febrero de 1947
Restauración y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Fotografía
Nelson Naveda
Caracas. Venezuela
25 de enero de 2006
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